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El arte del regateo

China, fábrica del mundo, es el país de las imitaciones. Todo artículo de lujo objeto del deseo, tiene allí su correspondiente doble, su casí exacta imitación. Únicamente es en el precio donde hayaremos la diferencia. Con un buen puñado de euros en el bolsillo, cualquier mortal puede sentirse el rey del mambo. Y a decir verdad, muchos de los participantes del viaje lo consiguieron. Recuerdo alguno que pasó serios apuros en el momento de facturar el equipaje en el viaje de vuelta.
No obstante conseguir la ganga no es tarea fácil. Previamente has de tener gran práctica en el arte del regateo. En el mercado de la seda, y otros mercados dedicados a las imitaciones de grandes marcas, es imprescindible ser un experto en regatear para obtener un buen precio. Para conseguir un reloj por 150 yuans (15 euros) cuando el primer precio que te ha dado el chino es de 1.200 yuans hay que invertir un buen tiempo, y regatear casi hasta el aburrimineto. Si no eres perseverante, te tiras de los pelos cuando te enteras que por el mismo artículo has pagado el doble que tu compañero.
Pero al final resulta divertidisimo entenderse con los chinos en una jerga de palabras y gestos que facilitan el intercambio. Nosotros no entendíamos ni palabra de chino, pero resultó gratificante descubrir los únicos chinos en todo Pekín que te hablaban español. Y su lenguaje era muy locuaz a la vez que conciso: último precio, barato barato, finito, original, no copy, cuanto cuanto, entre otras palabras y expresiones que hacían posible la transacción comercial. De esa forma fue posible, que muchos llenaran sus maletas grandes cantidades de relojes de primeras marcas, Rolex, Panerai, Dior y Dolce&Gavana, de bolsos de Prada y Vuiton, maletas Samsonite, de pantalones Boss y Versace, de camisetas Polo y Tomy, de trajes, de camisas y batas de seda, collares y pulseras de perlas, gorras, pañuelos, corbatas, zapatos, colonias...etc.
Para muchos y muchas, el tiempo de que dispusieron para comprar se les hizo cortísimo. A buen seguro hubieran estado días enteros regateando y regateando hasta la saciedad. Todo un deporte.